7 de septiembre de 2007

Nessun dorma

Que me acuerde Pavarotti nunca vino al Perú (por lo menos no encuentro referencias en la web en este momento, salvo un único comentario aisaldo en un foro que dijo que vino el 95). La única relación evidenciable es con su sucesor, un peruano: Juan Diego Flores. Más allá de eso, nada. Mucho se ha dicho también que el fue el auténtico democratizador de la llamada música culta en su vertiente lírica (llamada Opera por muchos) y que la popularizó al mismo tiempo que innovó en la mezcla de ritmos y colores. Esto no es tan cierto, el verdadero democratizador del "bel canto" fue el norteamericano Mario Lanza, quien se hizo actor de cine y claro en los años 50 el medio de difusión por excelencia aún era el cine y la tele estaba aún en pañales pero igual llegó a millones a nivel mundial. A millones, incluído el gordito Luciano que empezaba en lo de darle a sus cuerdas vocales y a quien la influencia de Lanza fue definitiva para que siguiera con su carrera. Tal vez esa influencia fue la que lo impulsó a seguirle los pasos cuando ya era un divo consagrado.


Sin embargo hay algo que si es Pavarotti, el mejor tenor en su estilo, y una figura mediática importante, difusor de su cultura e idolo popular como él solo lo supo ser. Una voz espectacular, un dominio y conocimiento profundo de lo que hacía y que transmitió su pasión al mundo. Al escucharlo nunca podrías permanecer indiferente. Nunca lo pudimos ver en vivo, pero los dvds nos lo devuelven entero y vivísimo, como ejemplo de lo que puede hacer la pasión por nosotros si la ponemos de verdad en las cosas que hacemos. Alguna vez leímos por ahi (creo que fue a Hernán Casciari) que la verdadera, única e imprescindible misión de un padre con sus hijos es transmitirles y contagiarles la pasión por lo que se hace en la vida. Ya los hijos se encargarán de encontrar su camino, pero harán las cosas con pasión si la ven en nosotros.

Bueno ya estamos hablando de otra cosa. Gracias maestro, por contagiarnos eso e interesarnos por su amada Opera.

Por eso en el mundo:

!NESSUN DORMA! (!nadie duerma!)
Nessun dorma!
Nessun dorma!
Tu pure, o principessa,
nella tua fredda stanza
guardi le stelle che tremano
d'amore e di speranza!
Ma il mio mistero
è chiuso in me,
il nome mio nessun saprà!
No, no, sulla tua bocca lo dirò,
quando la luce splenderà!
Ed il mio bacio scoglierà
il silenzio che ti fa mia!

¡Que nadie duerma!
¡Que nadie duerma!
¡Tú también, princesa,
en tu fría estancia
miras las estrellas que tiemblan
de amor y de esperanza!
¡Mas mi misterio
se encierra en mí,
mi nombre nadie sabrá!
¡No, no, sobre tu boca lo diré,
cuando resplandezca la luz!
¡Mi beso deshará
el silencio que te hace mía!



Un abrazo,


El Último Inca

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pavarotti si vino el 95, en noviembre o diciembre, y se presento una sola vez en el hipodromo de monterrico. Entradas populares dese 20 dolares creo, hasta exclusivas de mas de 200 dolares.

Juan Carlos dijo...

Sí vino a Lima a principios del 95, debe haber sido en febrero y se presentó en el Hipódromo de Monterrico. De ahí a decir que la audiencia estaba compuesta de equinos hay un solo paso. Son los sacrificios que Luciano debía consentir para difundir su arte. Dicha audiencia efectivamente pagó precios que iban desde 20 200 dólares.

Anónimo dijo...

Si, Pavarotti estuvo en Lima y cantó. Yo fui al evento emocionadísima, porsupuesto que compré solo la entrada de 50 dolares porque había las VIP de 500 dolares. Una amiga fue a esa zona, su novio, hoy ex-esposo, pagó las entradas. Recuerdo bien que a Pavarotti le enseñaron un reportaje sobre el rey de las cenizas, un hombre que vivía en un tiradero pero que sin embargo escuchaba música clásica en una maltrecha radio y lo invitó a ir al concierto y lo conoció personalmente. Esa oportunidad se llevó con el a un chico que trabajaba en el hotel donde el divo se hospedó y se convirtió en su asistente personal hasta el día de su muerte. Me contaron que ahora trabaja con Juan Diego.